domingo, 2 de junio de 2013

Marcianos en Tepito: el localismo de la ciencia ficción


¿Quién dice que un astronauta no puede comer chilaquiles? Ahí tenemos el caso de [Rodolfo] Neri Vela [Primer astronauta mexicano], que los pidió y se los comió en órbita terrestre.
-Irving Roffé

Por Diego I. Pescador 
         La ciencia ficción (CF) presenta una gran variedad temática; no todas sus historias son proyecciones del mundo hacia un tiempo o un lugar diferentes.
         En aquellas historias que sí lo son se puede notar que tal tiempo o tal época son influidos por el lugar y el momento desde el que se escribieron y que existen conexiones que salvan la distancia entre milenios o  planetas. Sin embargo estas conexiones son meramente secundarias; no suelen ser las ideas centrales y son reminiscencias que el autor no puede evitar.
        En cambio aquellos relatos que sí se ambientan en un mundo totalmente dependiente de la realidad del escritor y que tratan de mostrar una historia a partir de ella dan lugar a lo que se conoce como localismo de la ciencia ficción.
         Dichos relatos tienen un tono o un desarrollo limitado por la realidad social y geográfica del autor. Son su retrato desde alguna perspectiva propia del género; a veces la perspectiva de un retrato nos habla sobre su intención.
         Como es de suponerse, esta clase de cuentos se ha escrito en México:
       En esta ocasión les presento el cuento De cómo el Roñas y su mamá salvaron el mundo de Héctor Chavarría.
        Dejamos de lado el tono solemne que suelen tener algunas producciones mexicanas al influenciarse por algunos matices de nuestro carácter histórico, el cuento de esta ocasión es más propio de la sociedad suburbana de la última década del siglo pasado, esa era confusa e indefinida donde cualquier gesto artístico de nuestra subcultura tenía siempre algún toque irónico que se define en la frase pues qué le vamos a hacer, la verdadera jaculatoria nacional de la época.
        Aunque cueste creerlo, no todos los ovnis y encuentros cercanos ocurren en EE UU, Héctor Chavarría  no nos habla de la ciudad de Nueva York tras la nueva hecatombe de efectos remasterizados. Más bien nos habla de la Ciudad de México con sus edificios departamentales improvisados, esas horribles costras tras el sismo del 85.
         Les muestro este cuento para demostrar que la CF también ocurre, a veces, en lugares como Iztapalapa o el Tepito de los noventa, y que al ocurrir ahí se convierte en sátira social, en este caso al convivir repentinamente una tropa de ovnis y un tepiteño promedio y así salvar al mundo.
         He aquí pues, el cuento de Héctor Chavarría.

En la próxima semana; La ciencia ficción y la desolación del mundo.

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